martes, 21 de diciembre de 2010

El Diario portugés de Mircea Eliade

Joaquín Albaicín - 06/12/2002

Diario de la etapa portuguesa de Eliade (1941-1945) reseñados por Joaquín Albaicín. Cubren un período difícil para Europa, inmersa en un conflicto bélico e ideológico que gangrenó al viejo continente.


 



NO COMÁIS DEL ÁRBOL DE LA CIENCIA (*)



Mircea Eliade: DIARIO PORTUGUÉS (Kairós, Barcelona 2001).


"Si coméis del Árbol de la Ciencia, moriréis", pensó Eliade al conocer el estallido de la bomba atómica sobre Hiroshima... Estos cuadernos inéditos, correspondientes a su etapa de consejero de prensa de la embajada rumana en Lisboa (1941-1945), son, fundamentalmente, testimonio del desasosiego de un hombre que pugna por mantenerse dignamente en pie entre las ruinas del mundo que se desploma a su alrededor. La ocupación inminente de su patria y la dolorosa muerte de su mujer, a la que suceden prolongados accesos de remordimiento, conforman los dos polos entre los que su ánimo se debate en una época en que lee con fruición a Kierkegaard y Heidegger mientras -tentado por igual por la vida del donjuán, la del escritor y la del monje- pelea contra el insomnio, la gripe, la neurastenia y la satiriasis buscando entre las sombras del bosque el punto de cocción que falta a una obra que sabe -o supone- destinada a perdurar. Es lo que ante todo le preocupa, la obra, su reconocimiento, y no se le caen los anillos confesándose a sí mismo las concesiones y frenos que para lograr tal fin se autoimpone.

Quienes siempre nos hemos sentido más cerca del Eliade novelista y cronista de su cotidianeidad que del Eliade historiador de las religiones no podemos menos que celebrar la publicación de estas páginas, salpicadas de nombres propios -Carl Schmidt, Gidé, Guénon, D´Ors, Antonescu u Ortega- y de valoraciones sobre la II Guerra Mundial tan alejadas de la corrección política como, a veces, incontestables. Si la parte de recuerdos de su viaje por España reviste, a nuestro juicio, un interés menor, la obra es muy ilustrativa sobre la profunda atracción de su autor por el conocimiento de los estados post-mortem del ser humano, obsesión que en buena medida proyectaría sobre uno de sus más prominentes discípulos, Ioan P. Couliano, y arroja bastante luz en torno de algunos de los principales puntos "oscuros" de su vida. Por ejemplo, sobre sus vínculos con la "Guardia de Hierro", de la que, si bien manteniéndose fiel a su espíritu originario, parece haberse distanciado tras el asesinato de su líder, Codreanu. Esta, leemos, "ha destruido a toda la generación y ha llevado al fracaso a todos los que tuvieron contacto con ella, siquiera fuera esporádicamente". El mundo se derrumbaba, y la "Guardia" lo había hecho mucho antes que el mundo, así que... Encontrará asimismo el lector anotaciones esclarecedoras de la discutida cuestión de la naturaleza de su relación con el yoga, despertadas sobre todo por su declaración de finales de los 70 en el sentido de haber hallado en sus experiencias íntimas la inspiración para escribir "El experimento del doctor Honigberger". Su lamento por no haber perseverado en esas prácticas en que fuera iniciado en los Himalayas tras abandonar Calcuta ("...la rabia por volver de la India y el fracaso de aquellas experiencias en la búsqueda de lo absoluto"), así como su repetida insistencia en su decisión de ahondar en el manejo de las armas específicamente cristianas, parecen zanjar la cuestión.

La lectura combinada de "Diario portugués" con otros cuadernos ya publicados y, muy en especial, con su novela "Maitreyi" y la espléndida réplica a esta de Maitreyi Devi ("Mircea"), ambas editadas por Kairós, permite trazar un cuadro bastante completo de la individualidad de uno de los nombres más prestigiosos que el mundo académico ha producido en el ámbito del estudio comparado de las religiones.


(*) Publicado en "Generación XXI", nº 60, 1-15 de febrero de 2002 y luego en Soriaymas.

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