martes, 21 de diciembre de 2010

El sufismo, corazón del islam


Joaquín Albaicín - Soriaymas.-05/12/2002

Khaled Bentounès, shaij de la tariqah alawita expone con sencillez y profundidad, al mismo tiempo, lo esencial del sufismo como vía iniciática islámica, y Joaquín Albaicín elogía el libro en su reseña

 

Shaij Khaled Bentounès: EL SUFISMO, CORAZÓN DEL ISLAM (Obelisco, Barcelona 2001). Prólogo del P. Christian Delorme. Introducción de Bruno y Romana Solt.


Mucho se habla de la expansión del yoga hindú o el budismo más allá de sus fronteras originarias, pero no tanto del creciente goteo de occidentales que se incorporan a la tradición islámica atraídos precisamente por la vía de realización espiritual conocida como "Tasawwuf". En efecto, en tanto la defenestración de la Orden del Templo y el golpe de estado sufrido por la masonería en 1717 dejaron al cristianismo mutilado de sus vías iniciáticas, en el Islam persiste íntegro el depósito tradicional capaz de guiar al buscador hasta la Ciudad de la Ciencia. Khaled Bentounés, nieto por línea cognaticia del "shaij" Ahmed Al Alawi (1869-1934) y actual "shaij" a su vez de la prestigiosa "tariqah" que lleva su nombre, primera -si exceptuamos la de dudosa ortodoxia de Inayat Khan- en establecer cuarteles en Europa, ha querido ofrecer a los lectores de estas latitudes una exposición sintetizada, pero lo suficientemente amplia y explícita y en la que no faltan jugosos recuerdos personales, de los fundamentos y características de la vía a que representa.

Sus precisiones sobre el papel del maestro sufí y la realización del "Hombre Universal" como meta de su enseñanza, sus lecciones acerca de los "majhdûb" o "locos de Dios", la danza espiritual, la función e importancia del retiro, la actitud ante la muerte, los riesgos de la práctica sin maestro o la diferencia entre ("nabi") profetas y ("rasul") profetas enviados (que matiza muchas cosas sobre la naturaleza de Jesús y Su misión), conducen al lector por los jardines y oscuros pozos de un universo secreto y proponen una cotidianeidad alternativa por cuya melodía es difícil no sentirse atraído.

El "shaij" pone cuidado en puntualizar el abismo que separa el Islam como vía de realización espiritual del Islam travestido en ideología "kaliyúguica" cuya mecha han encendido en todo el orbe la propaganda y rapiña de Occidente: "No existe", afirma, "ninguna contradicción entre el Judaísmo, el Cristianismo, el Islam y todas las demás religiones que los precedieron. La tradición islámica asegura que hubo aproximadamente ciento veinticuatro mil profetas en la historia de la humanidad, de los cuales trecientos quince fueron enviados, sin embargo, no conocemos más que a unos pocos", aserto muy lejano en sus esencias del discurso rigorista y zafio que se nos vende como "fundamento" del mensaje "islámico". En efecto, que, como es el caso, un maestro espiritual islámico ortodoxo traiga a colación pasajes del "Baghavad Gita" o mencione a Buddha como maestro espiritual reduce a pedazos toda la burda pero eficaz telaraña ilusionista tejida por los "mass media". Se completa esta magnífica obra con varios poemas del ilustre abuelo de su autor, cuya biografía debida a Martin Lings, por cierto, acaba de ser reeditada por Olañeta.

Publicado en "Generación XXI", nº 57 (Madrid, 16-31 de Octubre de 2001), y después en Soriaymas.

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