martes, 21 de diciembre de 2010

Simbólica Arquitectónica

  Soriaymas. 18/09/2005

Desde Soriaymas recomentamos este excelente libro que conviene leer detenidamente para comprender numerosos aspectos del esoterismo arquitectónico tradicional. La presencia de Platón, Guénon y Coomaraswamy es constante aquí.


 

INDICE ------------------

INTRODUCCION

CAPITULO I: SINE IRA ET STUDIO
--------I. Punto de Partida
--------II. Método
--------III. Cuatro Deseos

CAPITULO II: LA ARQUITECTURA: SIMBOLICA ARQUITECTONICA

I. Saber científico, Saber de Invención versus Simbólica
II. Simbólica Arquitectónica.
III. Arquitectura e Iniciación
IV. Símbolo
V. Arte Simbólica: I. Estética (49). II. Sobre dos paradigmas (54). III. Aproximación al método

CAPITULO III: COSMOGONIA. METAFISICA. SIMBOLICA NUMERICA

I. Cosmogonía
II. II. Metafísica
III. III. Simbólica Numérica
IV. IV Anexo

CAPITULO IV: SIMBOLICA NUMERICA. SIMBOLICA ARQUITECTONICA. ARQUITECTURA

I. Simbólica Numérica
II. Simbólica Arquitectónica
III. Arquitectura

CAPITULO V: LA ARQUITECTURA: INICIACION DE OFICIO

I. La Iniciación
II. Oficio

CAPITULO VI: LA PHILOSOPHIA

I.La Philosophia de Platón como Sabiduría Tradicional
II. La Religión como forma exotérica de la Sabiduría Tradicional

BIBLIOGRAFIA .

Introducción de Josep M. Gràcia-------------

Este no es un libro sobre Arquitectura, antigua o contemporánea, sino sobre sus principios fundacionales, es decir, sobre aquello en virtud de lo cual tanto la teoría como la práctica del oficio, así como la obra construida, poseen un valor ritual y simbólico. Se trata en última instancia sobre la metafísica tradicional, y, especialmente, sobre aquello que la hace inteligible: el símbolo.

Para ello, ha sido necesario empezar por lo periférico, haciendo una exposición tan nítida como breve, a veces, incluso, periodística, de la diferencia entre lo que la modernidad llama arquitectura y lo que llamamos arquitectura tradicional o sagrada. Ha sido necesario situarse fuera del paradigma estético y plástico que delimita la percepción del arte en nuestro mundo moderno y acogerse al paradigma que presentando la arquitectura en su radical vinculación etimológica ("traer a presencia" –ctronicidad- las ideas inteligibles o arcanos -árkhô---) promueve todo un vasto despliegue compositivo y simbólico que compete al ser y estar del hombre en el mundo, y a su realización intelectual.

Ha sido necesario, fundamentalmente, conocer cómo se explica la arquitectura tradicional a ella misma, es decir, conocer en profundidad el contenido de los conceptos tradicionales, simbólicos y míticos; por ello, puede decirse que la visión de la arquitectura que aquí se recoge está hecha desde dentro mismo del paradigma tradicional, con toda la complicidad que ello implica. Puesto que este es un estudio con los razonamientos del y desde el punto de vista tradicional, podría parecer, desde la óptica académica moderna, que se aborda la cuestión desde una perspectiva antropológica; pero no es así: este trabajo se plantea desde la cosmología. No se hace una crítica de los principios de la arquitectura tradicional sino que se describen y estudian los principios mismos tal y como, valga la redundancia, la tradición los transmite; es, pues, un estudio émico o fonémico, no ético o fonético.

La necesidad de referirse a la Metafísica como "metafísica tradicional" obedece sólo a una exigencia inherente a nuestra concepción moderna de la filosofía: el término, en su sentido pleno o, simplemente, radical es inherente al despliegue semántico tradicional y no a otros, por mucho que las ciencias, las artes y las filosofías profanas -en términos absolutos desde Aristóteles incluido- y también las refigiones, sobre todo después del siglo II d. C., hayan usurpado el término, desvirtuando de tal manera su contenido que ya no es posible concebir una Metafísica, sino varias que en mayor o menor grado conforman el despliegue de teorías individuales sobre el cosmos, sobre el ser humano, sobre su existencia y trascendencia. El verdadero conocinliento que a través del símbolo y de sus polisemias se vierte en la conciencia de cada cual es el motor de la acción, la fVerza que impele al Filósofo a buscar a Sophia. La clave de sentido, más allá de la hermenéutica oficial, se forja paulatihamente en el corazón de los Adeptos, entre el silencio y la soledad, entre el esfuerzo de aquella memoria (anámnesis) que busca el origen, luego la Identidad, y el olvido de las determinaciones individuales que buscan reconocimiento en la diversidad.

En conveniente precisar, también, que en las líneas que siguen no se expone una teoría; muy al contrario, el contenido es descriptivo, luego provisto de una praxis, con pretendido valor pedagógico. Esta praxis es inherente a la Ciencias y Artes tradicionales pues, en verdad, sólo ellas, son tanto el mensaje como el medio, en el bien entendido de que, para desmarcarnos rápidamente de la concepción ingeniera informática moderna, el fin no está en ellas mismas. Por este motivo, los contenidos que se expondrán a continuación sobrepasan el ámbito propio de la arquitectura: aquí, el arte constructivo se ha tomado como un soporte; luego, se ha considerado su aspecto más elevado: el simbólico.

No debe sorprendernos la idea de que la Arquitectura, como cualquier Oficio, es aristocrática y de que la jerarquía es un sistema inherente al alma del oficiante, de la misma manera que la República de Platón es fundamentalmente una República del alma. La idea de la Aldea Global desvirtúa los contenidos tradicionales sobremanera; simultáneamente, en cambio, la globalización pone de manifiesto, tras el velo de la democracia, una jerarquía extraordinaria y, en muchos sentidos, sorprendentemente arraigada en nuestra sociedad contemporánea: Políticos, Militares, Científicos y Trabajadores conforman las cuatro "castas" de nuestro sistema democrático, pero lo más notable es que en términos estrictamente marxistas, el 80% de nuestra sociedad es proletaria: productora de bienes y servicios. La globalización es una forma, quizás, de las más siniestras, de individualismo. Y es que la Tradición Primordial, esencialmente única, se sustenta en una diversidad: las civilizaciones o formas tradicionales. Porque la Tradición "globaliza" desde arriba, es decir, desde las Ideas, mientras que la Globalización lo hace desde abajo, es decir, desde las cosas.

Si la Filosofía es un deseo erótico para con Sophia, se verá que la Arquitectura participa de este eros, siendo su objeto la Luz, otra de sus figuraciones simbólicas. Se verá que la Simbólica arquitectónica ha sido un instrumento eficaz, diría que imprescindible, para los filósofos prearistotélicos, y para aquellos que después del estagirita participaron de aquella corriente intelectual, como, por ejemplo, Plotino, Dionisio Areopagita, San Agustín o Eckhart, pero también Ficino, Pico y otros a los que no me he referido por cuestiones metodológicas. Se verá, aunque entiendo que para muchos esto es harto discutible, acaso incomprensible y extravagante, que contemplar la Arquitectura como un hecho a-histórico ha desvelado su trabazón con una corriente intelectual que sitúa la Simbólica arquitectónica como un lenguaje excepcional para revelar y transmitir las ideas metafísicas.

No sólo la conciencia de ser arquitecto sino la conciencia de ser pasa por conocer la arquitectura de la realidad expresada por la Cosmogonía y de esta arquitectura de la realidad, que no es sino un símbolo del "reino del más allá", es de donde, en palabras de Plotino, "los arquitectos y los carpinteros toman sus referencias...".


El libro ha sido editado en colaboración con la revista SYMBOLOS, siendo edición de su autor, el arquitecto Josep M. Gràcia, colaborador de dicha revista, y webmaster de su propia página Web. La introducción que hemos transcrito aquí es la del libro.

Enlaces relacionados:
Web del autor de este magnífico libro.

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