martes, 21 de diciembre de 2010

Padmasambhava y el Budismo tibetano

Joaquín Albaicín - Soriaymas. 06/12/2002

Recomendable libro para los interesados en el budismo tibetano y en los "signos de los últimos tiempos", Shambala incluida. Reseñada por Albaicín con la profundidad a la que nos tiene acostumbrados.

 

LA HERENCIA DE PADMASAMBHÂVA


Fernando Mora: PADMASAMBHAVA Y EL BUDISMO TIBETANO (Kairós, Barcelona 1998).


No es posible datar con seguridad la fecha de penetración del budismo en Tíbet. Antes de su proclamación como culto oficial por Tisrongdetsan, durante cuyo reinado (s. VIII) fueron ordenados los primeros monjes, probablemente convivió y conoció una profunda mixtura tanto con el bon -lo que podríamos llamar el "chamanismo" o "mitraísmo" local- como -al menos en los círculos cortesanos- con el tantrismo hindú al que parece fue afecto Srongtsan Gampo. Se trata de un fenómeno aún hoy verificable en Nepal y otras regiones himaláyicas (ha de recordarse que todavía en tiempos de Nagârjuna, los brahmanes y ascetas hindúes no consideraban al budismo desgajado del tronco común). De hecho, el "Tripitâka" había descendido sobre el tejado del Yumbu Lagan ya en los días de su antepasado Lha tothori nantsan (s. V), monarca considerado emanación de Kuntu Zangpo, el dios supremo de la religión bon, y Srongtsan gampo -cuyo testamento es tenido como el primer texto budista específicamente tibetano- ordenó la traducción de escrituras tanto budistas como bon. Este monarca y sus dos esposas china y nepalí, introductoras en el País de las Nieves de las primeras imágenes de Târa, Maitreya y Shakyamuni, han sido consagrados por la tradición como emanación triádica de Avalokitesvâra y las dos Târa. Así pues, la transmisión del tantra al Tíbet por Silupa, fechada en 1026, seguramente ha de comprenderse como la del tantra propio del budismo "mahâyâna", es decir, de la adaptación cíclica revelada en aquel momento desde Shâmbhala, y no del tantra como tal.

Padmasambhâva, "El Nacido del Loto", fue invitado al país por el rey Tisrongdetsan cuando otro maestro indio, Shantarakshita, encargado de colocar los cimientos del monasticismo, se mostró incapaz de vencer a los demonios locales que impedían culminar la construcción de la lamasería de Samyé. Tras derrotar a tan poderosos oponentes y transformalos en protectores del budismo, Guru Rinpoche -como es hasta hoy conocido entre los tibetanos- revelará tanto a discípulos humanos como invisibles los secretos de la vía tántrica. Sus enseñanzas, perpetuadas fundamentalmente por la escuela "Nyingma" (Antigua), han sin embargo terminado por empapar a todas las demás órdenes.

No nos hallamos exactamente ante una biografía, pues la de Padmasambhâva, como la de la mayoría de los maestros espirituales del pasado, está tejida con elementos fundamentalmente simbólicos, sino más bien ante una exposición -con rigor encomiable- de su legado. Por lo general, los divulgadores del budismo suelen situarse en el punto de vista filosófico, es decir, en el propio de la razón discursiva, a partir del cual todo intento de comprender algo de las tradiciones que, como esta, pertenecen al plano metafísico, es totalmente vano. No es, por fortuna, el caso de Fernando Mora. En particular sus comentarios sobre las enseñanzas secretas del "atiyoga" o "dzogchen" posiblemente sean una de las escasas fuentes solventes sobre la materia existentes en castellano. Muy recomendable, pues, este estudio sobre una figura que cobra además crucial relevancia en nuestro Fin de Ciclo, ya que, según la tradición tibetana, es Padmasambhâva quien desde la Montaña de Cobre ha de enviar al mundo a Gesar de Ling, el paladín de Shambhala que dará carpetazo a esta Edad de la Progresiva Corrupción.

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