martes, 21 de diciembre de 2010

La carta del Preste Juan


Joaquín Albaicín - Soriaymas- 08/05/2005

Siruela ha publicado un magnífico libro al respecto, donde se recogen, traducidas, la carta original y las diversas copias y versiones. Una Carta que conmocionó a los reyes europeos y a los Papas

 

LA CARTA DEL PRESTE JUAN - Ed. de Javier Martín Lalanda - Siruela

Millones de niños de todo el mundo, con sus dedos blandos y dos lamparillas de ilusión encendiendo sus ojos, escriben y echan al correo en Navidad su carta a los Reyes Magos de Oriente. Ni siquiera en tan señaladas fechas suele, sin embargo, recordar nadie que hace no tanto tiempo, apenas ocho siglos, eran los Reyes Magos de Oriente quienes escribían a los Reyes de Occidente para comunicarles sus píos propósitos y amistosas intenciones.


En rigor, ni los más ancianos guardan remembranza de aquella correspondencia. Pero fue en 1165 cuando, a la velocidad con que el fuego consume un reguero de pólvora, recorrió Europa y Oriente Medio la noticia de la existencia de una misiva remitida a Federico Barbarroja y al Emperador Manuel Cómneno de Bizancio por el Preste Juan de las Indias, Rey de Reyes, descendiente de Melchor, Gaspar y Baltasar y gobernante sobre setenta y dos monarcas allende el Tigris, junto al solar donde un día se alzó la Torre de Babel.

Marco Polo y Guillermo de Rubruck se cruzaron en las posadas de caravanas de la Ruta de la Seda con los ecos de su leyenda. La Carta de aquel misterioso soberano que custodiaba en un ánfora de plata la momia de Santo Tomás y visitaba cada año la tumba del profeta Daniel inspiró los viajes de Vasco Da Gama y el segundo de Colón y, lo mismo que las "Revelaciones" del Pseudo-Metodio -que disfrutaron durante toda la Edad Media de un prestigio casi parejo sólo al de la propia Biblia-, se esfumó como por encanto de la conciencia occidental ya bien andado el siglo XVII. Inexplicablemente, no existía hasta ahora una traducción íntegra al castellano de ninguna de las múltiples versiones de este documento circulante por Europa por transcurso de cuatro centurias. Al interesado, pues, no podían sino ponerle los dientes largos los ensayos clásicos de Slessarev, Beckingham o Gumilev, o los de Juan Gil, principal estudioso en España de la leyenda del Preste.

Martín Lalanda, que hace un trabajo muy limpio como traductor, no se limita en su introducción y notas a repetir lo mil veces escrito, y aporta datos sueltos de interés, como su conjetura sobre Susia –y no Susa- como capital del Preste. La Carta del Preste Juan, que apareció en los días de las Cruzadas aureolada por el fulgor propio de un tesoro (por emplear la expresión que, en el marco del budismo tibetano, designa las reliquias, profecías, oraciones o soportes de meditación puestos a resguardo por un asceta, un santo o un bodhisattva para su utilización en futuros tiempos difíciles) reemerge, en fin, en las postrimerías del Fin de Ciclo… Y por algo será. Bienvenida sea.

Joaquín Albaicín, "Altar Mayor" nº 99, Marzo-Abril 2005.

Soriaymas agradece a Joaquín Albaicín nos permita publicar esta reseña que, como todas las que suele hacer de libros vinculados a la Tradición, vale la pena leer con detenimiento.

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